Ide De Elefante


ideadelefante, es una invitación a un tipo de intención para interpretar nuestra experiencia.
De todo el reino animal tome al elefante por aquel relato o cuento que les atribuía una gran memoria.
La estructura desarrollaba dos o tres aspectos, el explicito en el relato –que los elefante tenían un probada buena memoria-,  el segundo, que el malo del cuento era de una nacionalidad o creencia religiosa que debía ser “demonizada” por aquellos que sostenían alguna dirección en el desarrollo cultural. (en nuestro país que, sigue siendo un platillo exquisito para España, su “archi-enemigo” los Ingleses resultaba ser el “malo” del cuento), el tercero que  los animales con memoria podían vengarse.
Ahora probaré la invención de un cuento que respete la estructura mas o menos, sobre todo que mejore el mensaje:
Había una vez un elefante…un elefantito…y a veces muchos elefantes….entrenados,
que formaban parte de los que se utilizaban para el transporte de cargas, en la india, estos contribuían soportando las pesadas cargas en sus continuos viajes. Estos elefantes, mayoritariamente nacían  en cautiverio, lo cual sucedía hace tantas generaciones que se los podría considerar relativamente domesticados, sin embargo aún en algunas circunstancias exhibían sus actitudes semejantes a los elefantes de manadas que deambulaban por el continente. Así, cuando olían humo en el aire, o se les aproximaba la muerte anunciada durante el desarrollo de alguna enfermedad, desatendían a las instrucciones de sus domadores comportándose visiblemente más parecidos a los elefantes de las manadas errantes o simplemente desobedeciendo. Así fue que cuando la madre de nuestro elefantito “protagonista” comenzó a exhibir estos comportamientos, los encargados del transporte consecuentemente la separaban de sus obligaciones hasta que el elefantito había crecido lo suficiente como para no necesitar de su madre y comenzando a ser incorporado en la flotilla. Al punto de que la mamá elefanta se quedaba encerrada en el corralón, mientras el elefantito cumplía con el trabajo diario en la manada y al final del día se reencontraba con su madre. Como un elefante adulto come diariamente más de cien kilos de hierva por día. El encargado del corralón sacrificó a la madre elefanta,  el pequeño elefante viendo lo acontecido se puso “como loco”, no dejo a nadie acercarse al cuerpo yacente de la madre por varios días, rechazaba hasta a quiénes les acercaban comida. No pudiéndose sostener más esta situación, cuando estaban por sacrificarlo a él, justo en el momento del disparo envistió con torpeza el portón de la entrada una tropilla que regresaba. Tal fue la distracción, que el disparo solamente produjo un orificio en la oreja derecha del elefantito para luego caer la bala en una zona despejada. Durante el revuelo, espantado el elefantito pudo escaparse.
Así los años trascurrieron sin que en el corralón supieran nada del elefantito.
El cual había corrido hasta que un ancho rio que lo detuvo. Siguiendo su orilla llegó a otro poblado y fue rápidamente capturado, por su actitud domestica, para luego ser incorporado en otra tropilla de elefantes de un empresa de transporte.
Dicen que así transcurrieron apacibles 66 años,  seis meses, con seis días y seis horas y seis minutos. Cuando, en un espejo de agua, de los que se solía usar para refrescarse e hidratarse durante el recorrido, resultaron estar juntos, uno al lado del otro, el elefantito ahora adulto con el encargado del corralón, ese que había errado el tiro.
El gigantesco animal lo reconoció de inmediato, interrumpió su ingesta de agua, quedando en atención a los mas mínimos movimientos del posible peligro. El encargado del corralón que ya era un hombre muy mayor, con gran dificultad cargaba agua en baldes para que se hidraten varios de los animales de corral. Tan entrado en años, que movía sus pies dentro del barro de la orilla con gran dificultad, cuando nuestro elefante lo observó, delante de sí y agachado hacia delante, no pudo resistirlo y con un ligero toque de su trompa logró su cometido. Luego continuó bebiendo agua, allí mismo.
El encargado estuvo un largo rato retirándose el barro de la cara y los ojos, recién después pudo pedirle a todos los que se reían de él si no podían dedicarse a otra cosa, para continuar con la higiene superficial de su ropa que se encontraba toda embarrada. Para cuando comenzaba a parecerse a un hombre limpio, aunque mojado, tropezó volviendo a caer, esta vez controlando la caída con una cuclillas, pero quedando justo debajo de la trompa de nuestro elefante. Tomándose de ella, evitó caer del todo. Durante ese mismo instante, el hombre distinguió el orificio  límpido que dejó el proyectil en la oreja derecha del elefante. Mientras ponía en duda su parecer, el elefante lo envolvió con su larga trompa arrimándolo contra su cabeza. Todos los demás humanos y elefantes que allí estaban, no pudieron dejar de notarlo, más aún cuando parándose en sus dos patas traseras y con un rápido giro (para una mole de esa naturaleza) lo dejó con una gran firmeza, de pie en orilla sobre suelo seco. Sucedió el prodigio  de comunicación entre las especies, donde el elefante había visiblemente definido su forma de actuar, el hombre en cambio, se encontraba muy turbado, trataba de acercarse al elefante exhibiendo una disculpa y alguna caricia que el animal contestaba alejándolo con la trompa.
El cuidador actual de nuestro elefante, se acercó al protagónico de nuestro relato, disculpándose él también, por creer que le reclamarían alguna indemnización por lo acontecido con una de sus bestias. Pero al cabo de un rato se dio cuenta él también, de que allí acontecía algo más y como si no tuviera sentido de coherencia aclaró “este animal siempre mostró algo especial”… Lo cual permitió al otro que se extendiera en una explicación durante ese encuentro del descanso en los viajeros, la cuál ustedes ya conocen y no pienso relatárselas nuevamente…

No hay comentarios:

Publicar un comentario